- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
En un pueblecito vivía un anciano labrador, que para cultivar la tierra tenía un viejo caballo. Un día, el viejo caballo escapó a las montañas, por lo que el anciano no tenía ayuda para cultivar la tierra. Los vecinos se lamentaban de la desgracia del anciano, pero el anciano labrador les replicó: “¿buena suerte? ¿mala suerte? ¿Quién sabe?”.
Una semana después, mientras el anciano labrador se encontraba arando las tierras sin ayuda, el viejo caballo volvió de la montaña con una manada de jóvenes caballos. Los vecinos felicitaron al anciano por su buena suerte. Este les respondió: “¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¿quién sabe?”.
Un día, mientras el hijo del labrador estaba domando a los nuevos caballos, este calló y se rompió la pierna. Los vecinos consideraban que era una desgracia. El viejo labrador les respondió: “¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¿quién sabe?”.
A la semana el ejército se presentó en el poblado para reclutar para la guerra a todos los jóvenes que se encontraban en condiciones de luchar. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, le dejaron tranquilo y no lo reclutaron para la guerra. “¿Buena suerte? ¿mala suerte? ¿quién sabe?”.
Con este relato vemos que hay cosas que escapan de nuestro control, que no sirve de nada lamentarse por temas que no podemos controlar, y que en todo caso, el tiempo dirá si lo que nos ha pasado va a ser bueno o malo, y que lo que ahora es bueno, luego puede ser malo o viceversa. Disfruta de la vida y no te lamentes.

Comentarios
Publicar un comentario