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Un oso y un perro eran grandes amigos, el perro se quejaba del frío que hacía en invierno, y le decía al oso:
Qué suerte tienes, en invierno, te metes dentro de un tronco y pasas toda esa estación que es fría y aburrida calentito, y cuando despiertas ya hace buen tiempo.
En cambio, el oso le comentaba al perro la suerte que tenía de poder disfrutar de más tiempo, ya que él perdía los tres meses de invierno durmiendo.
El perro seguía quejándose del frío y el viento del invierno, de lo difícil que era caminar por la nieve y lo pronto que se hacía de noche, así que el oso, le propuso que él le iba a enseñar a hibernar y le dejaría su hueco en el tronco del bosque para que pasara el invierno durmiendo, y que él, intentaría pasar todo el invierno despierto viendo por sus propios ojos cómo era esa estación, para él desconocida.
El oso le enseñó al perro que tenía que comer mucho antes de que llegara el invierno, para tener reservas de grasa en el cuerpo para pasar todo el invierno son comer. El perro le presentó a todos los animales de la granja donde pasaría el invierno, para que no tuviese que estar todo el tiempo a la intemperie y que los animales no se asustaran de él.
Llegó el invierno y el perro marchó contento a dormir dentro del tronco, el oso fue a la granja y pasó todo el invierno en compañía del resto de animales, y descubriendo por primera vez, el frío invierno.
Cuando llegó el buen tiempo, el perro despertó de su letargo y fue caminando hasta la granja a encontrarse con su amigo el oso.
¿Qué te ha parecido el invierno? ¿A qué hace frío y viento, y anochece pronto, y el suelo está helado y resbaladizo? - dijo el perro.
El oso estaba encantado:
Si que hace frío y viento, pero cuando hace sol, me he tumbado sobre la nieve y he disfrutado del calor del sol. Cuando cae la nieve es precioso. El suelo resbala por lo que puedo patinar y resbalar sobre ella, y hacer guerras de nieve. Me costó un poco mantenerme despierto al principio, pero había tanto por descubrir y disfrutar y cada día me despertaba mi nuevo amigo el gallo, que he podido aprovechar bien el tiempo.
El perro de esta fábula, afronta el invierno desde el miedo, no quiere pasar frío, no quiere resbalar, tiene miedo al invierno, en cambio el oso abraza el invierno desde el amor, disfrutando de todo lo que le depara esta nueva estación para él.
La vida es la misma para todos, nuestra forma de afrontarla es la que nos la hace diferente a cada uno de nosotros, podemos disfrutarla desde el amor, o soportarla desde el miedo, solo de nosotros depende, nosotros elegimos entre la valentía o el temor, la generosidad o la envidia, el amor o el miedo.
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