El Buscador de Jorge Bucay

El pescador en la playa

 



Se encontraba un empresario paseando por la playa en una isla paradisíaca y vé a un pescador descargando los peces que había pescado.


El empresario impresionado le pregunta al pescador:

  • ¿cuánto tiempo le lleva pescar esa cantidad de peces?

  • Un par de horas - le responde el pescador.

  • ¿Por qué no pesca durante más tiempo y así capturar más peces?

  • Con esta cantidad tengo suficiente para alimentar a mi familia - contestó el pescador.

  • ¿Y qué va a hacer con el resto del día? 

El pescador respondió:

  • Bueno, normalmente me despierto temprano por la mañana, salgo al mar y pesco unos cuantos peces, vuelvo a casa, juego con mis hijos, como con mi familia, duermo la siesta con mi mujer, y por la noche salgo con mis amigos del pueblo a cantar y bailar. 

  • Tengo una propuesta para usted - le sugiere el hombre de negocios - Tengo un master en administración de empresas y le voy a ayudar a convertirse en una persona de éxito. Lo primero que tiene que hacer es pescar durante todo el día, por la mañana y por la tarde.

  • ¿Y por qué? - contestó el pescador.

  • De esa manera conseguirá muchos más peces.

  • ¿Y para qué quiero más peces?

  • De esa manera podrá vender todos esos peces en el mercado y conseguirá más dinero.

  • ¿Para qué quiero más dinero?

  • De esa manera podrá comprar una barca más grande.

  • ¿Para qué quiero una barca más grande?

  • De esa manera podrá pescar muchos más peces y podrá vender más peces en el mercado y podrá conseguir mucho más dinero.

  • ¿Y para qué quiero todo ese dinero?

  • De esa manera podrá comprar más barcos y gente que trabaje en ellos y que pesque por usted.

  • ¿Y para qué quiero que pesquen por mí si a mi me gusta pescar? - matiza el pescador.

El empresario le contesta:

  • De esa manera, podrá levantarse cada día, pescar un par de horas por gusto, y luego tendrá el resto del día para estar con su familia y amigos.

El pescador responde al empresario:

  • Eso mismo es lo que estoy haciendo ahora.



Este relato decrecentista nos indica que para conseguir la felicidad se necesita bien poco, solo conformarse con lo que se tiene. 

Cuando uno tiene dinero, tiene responsabilidades y preocupaciones. El dinero nunca tiene que ser un fin, sino un medio para conseguir un fin mayor, que es la felicidad. Si ya eres feliz, no necesitas más, disfruta.


Comentarios