El Buscador de Jorge Bucay

La rana que renunció a su vocación

 


Una rana y un sapo vivían desde siempre en un lado de un río, la rana quería nadar, pero no sabía, el sapo tampoco sabía nadar, pero no le interesaba para nada el agua. Solo se adentraban en el agua para refrescarse. El sapo y la rana eran muy amigos de los animales de tierra que iban a visitar el borde del río, de los saltamontes, de las hormigas, de las arañas, de los bichos de bola, simplemente no se relacionaban con peces, con tortugas de agua, y otros animales que nadaban en el río.

La rana comentaba con sus amigos que ella quería aprender a nadar, pero ellos le decían que no hacía falta, que podía saltar y caminar por la tierra, como ellos.

El sapo y la rana fueron creciendo, y aunque la rana era feliz, siempre se lamentaba de no cumplir con su sueño de aprender a nadar. Un día, una piedra resbaló en la orilla del río y aplastó una de las patitas de la rana, la rana se recuperó, pero se dió cuenta de que quería aprender a nadar, y habiendo visto la muerte tan de cerca, ya que al caer la piedra, pensó que la iba a chafar entera y matar, decidió que iba a aprender a nadar. 

Un día la rana se metió en el agua del río un poquito más hondo de lo habitual, y se dejó llevar por una suave corriente, movió sus patas delanteras y traseras, y sin darse cuenta, estaba nadando. Nadando, nadando llegó a la otra orilla del río donde se encontró con tritones y nutrias que disfrutaban nadando, poco a poco se fue haciendo amiga de todos ellos, gozando de una misma afición, nadar y bucear. Disfrutando de su nueva vida, la rana se lamentó de haber tardado tanto en atreverse a seguir su propósito, pero también contenta de al menos, haberse atrevido a hacerlo.



Hay que vigilar con quién nos relacionamos, ya que ellos pueden marcar nuestro futuro y hacer que hagamos algo que no queremos, o que no hagamos lo que queremos hacer. Podemos tener mucha fuerza de voluntad, pero si las personas que nos rodean (amistades o familiares) no nos apoyan o incluso nos boicotean no llegaremos a hacer o a ser lo que queremos. Prioriza los valores/propósitos por encima de las relaciones, y después las relaciones vendrán solas y en armonía con nuestros valores. Recuerda, primero los valores y luego las relaciones. 

Comentarios