El Buscador de Jorge Bucay

Mito de la caverna de Platón

 



Un grupo de prisioneros que se encuentran encadenados desde su infancia dentro de una caverna. Un fuego en la entrada de la cueva proyecta sombras sobre las paredes de la cueva. Los prisioneros creen que esas sombras que ven son el mundo real, sin darse cuenta de que son solo las apariencias de las sombras de esos objetos. Los prisioneros viven tranquilos y podríamos decir que felices dentro de ese mundo de sombras y semi oscuridad.

Un día, son liberados, pero solo uno de los prisioneros comienza a salir de la cueva. Primero ve la luz del fuego, cuyo resplandor le ciega y casi le hace volver a la oscuridad de la cueva, pero poco a poco, el hombre liberado se acostumbra a la luz del fuego y, con cierta dificultad, consigue salir al exterior. Allí observa los objetos reales y se da cuenta que lo que ven dentro de la cueva son solo sombras y no los objetos en sí. Continúa en el exterior maravillado por los colores, las formas, los matices. Observa el cielo, el sol, las estrellas, y siente que tiene que compartir toda esa realidad con sus antiguos compañeros de la caverna. Vuelve a entrar dentro de la cueva, le cuesta ver en la oscuridad, porque se ha acostumbrado a la luz exterior, pero aún así, avanza hasta el fondo de la cueva donde siguen los prisioneros, una vez con ellos les relata todo lo que ha visto en el exterior y les anima a que le acompañen a salir fuera. Los prisioneros al ver que ya no es capaz de ver en la oscuridad, piensan que el viaje le ha dañado los ojos y la cordura, así que le ponen las cadenas para que no vuelva a salir fuera.


Está bien querer compartir nuestro conocimiento y saber con el resto de personas, pero no hay que obligarles a que compartan nuestras ideas o creencias, cada uno tiene que recorrer su camino por el mismo, y es posible que no tengan la necesidad o voluntad de que se les enseñe. Acostumbramos a creer que nosotros somos los que tenemos la verdad (los que vemos el exterior), pero quizás somos los que no tenemos la verdad (estamos en la caverna). Seamos humildes y escuchemos lo que se nos dice, porque tal vez, nuestra verdad no sea la única verdad.

No hay más ciego que el que no quiere ver y no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado.


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