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Hace 2000 años, había un señor, que tenía que ausentarse durante largo tiempo por un viaje, así que llama a sus siervos para que miren por sus bienes.
A uno de ellos le deja un talento, a otro dos talentos, y a otro cinco talentos, a cada cual según su capacidad. El talento era la moneda en aquella época.
El que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco talentos. El que había recibido dos talentos, ganó otros dos talentos. El que había recibido un talento, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero del señor.
Al cabo de un tiempo, regresó el señor y se puso a ajustar cuentas con los siervos.
Llegó el que había recibido cinco talentos y presentó otros cinco diciendo:
Señor, cinco talentos me entregaste, aquí tienes otros cinco que he ganado.
Bien, siervo bueno - dijo el señor - Ya que has sido fiel en lo poco, puedes quedarte con los cinco talentos que has ganado.
Llegó el que había recibido dos talentos y presentó otros dos diciendo:
Señor, dos talentos me entregaste, aquí tienes otros dos que he ganado.
Bien siervo bueno - replicó el señor - Ya que has sido fiel en lo poco, puedes quedarte con los dos talentos que has ganado.
Llegó el que había recibido un talento y presentó únicamente el talento que le había entregado el señor:
Señor, me dio miedo perder el talento, así que lo escondí bajo tierra, aquí tienes lo que es tuyo.
Siervo malo y perezoso - respondió enfadado el señor - no has hecho nada con ese talento, al menos se lo podrías haber dado a los banqueros, de esa forma habría cobrado los intereses. Quitadle por tanto el talento y dádselo al que tiene los 10 talentos, porque él sabrá qué hacer con ellos.
Esta parábola del antiguo testamento, lo que nos indica es que si tenemos un talento, y en este caso ya no hablo de dinero, sino de don, de capacidad, tenemos que hacerlo servir, si no lo utilizamos es como si no lo tuviéramos. Una persona dotada de gran voz tiene que cantar, quien tiene capacidad para enseñar a los demás, tiene que intentar instruir, es decir, aprovechar cada uno el talento que tiene y no dedicarse a lo que no sabe hacer. Potenciar las virtudes y capacidades innatas. ¿Cuál es tu talento?
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