El Buscador de Jorge Bucay

El perro cobarde y la gallina valiente

 



En una granja había un perro vigilante, pero era muy miedoso, cada vez que intentaba entrar un ladrón a robar al huerto, el can se paralizaba, así que los ladrones se llevaban todas las frutas y verduras del huerto.

El granjero estaba harto de que le robaran así que un día le dijo a su mujer que o bien el perro dejaba de permitir entrar a los ladrones o lo sacrificaba y lo cambiaba por otro mas fiero.

Una gallina amiga lo escuchó y estaba dispuesta a hacer lo que fuera por salvar la vida de su amigo, así que una noche que un ladrón estaba cruzando la valla del huerto dispuesto a robar, cuando el perro se detuvo atemorizado, la gallina se situó frente al caco.

El ladrón al ver una gallina delante de él, se rió, ¿qué iba a hacer una pequeña gallina contra una persona de su tamaño? Así que empezó a coger hortalizas del huerto. En ese momento la gallina se acercó al hombre, abrió sus patas, levantó su cuello y lo miró a la cara. El ladrón ya no las tenía todas consigo, algo en la mirada de la gallina le estaba perturbando. Se miraron fijamente, y de repente la gallina se lanzó sobre el ladrón. Este huyó despavorido. El perro no se explicaba como una gallina, de naturaleza cobarde, había actuado con tal fiereza y valentía.

  • Qué valiente eres ¿cómo lo has hecho? - Preguntó el perro.

  • Yo tampoco lo sé, solo quería que el saqueador creyera que no tenía miedo y que desistiera de robar, pero al cambiar la posición de mi cuerpo, levantar el cuello, mirarle a los ojos, una sensación que no conocía vino a mí, cuando me quise dar cuenta tenía ganas de atacarle y no pude reprimir esa fuerza interna.



Cuando intentamos cambiar nuestras emociones y no lo conseguimos, porque entramos en bucle o estamos ofuscados, cambiemos nuestra actitud física, si estamos tristes, levantemos la cabeza, escuchemos música alegre, bailemos, sonriamos, aunque sea forzosamente, y la alegría vendrá, ya que el cerebro no es capaz de gestionar tristeza y alegría a la vez.

Si no nos atrevemos con algo, alcemos el cuello, saquemos pecho, pongámonos de pié, abramos las piernas en actitud desafiante y el valor vendrá a nosotros. 

Esto no solo es válido para momentos puntuales, también puede servirnos para cambiar nuestra manera de ser, si somos personas vergonzosas, y no queremos seguir siéndolo, ojo, si no queremos seguir siéndolo, saludemos con la mano, luzcamos nuestra mejor sonrisa, hablemos con desconocidos, primero será forzado, pero la naturalidad llegará al poco tiempo. Es un trabajo de cada día, pero es simple y con resultados inmediatos.

Motion creates emotions, el movimiento crea emociones.


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