El Buscador de Jorge Bucay

La buena suerte de Alex Rovira

 




Érase una vez, en un reino muy lejano, un mago llamado Merlín que propuso un reto a los caballeros del reino:

  • El trébol mágico de cuatro hojas, el de la suerte ilimitada, va a nacer en los próximos 7 días en el reino, salid a buscarlos.

Aunque los caballeros, deseosos de retos, gritaban de alegría, pronto cayeron en el desánimo,  el trébol iba a nacer en el bosque encantado, un bosque tan inmenso como oscuro.


Casi todos los caballeros pensaron que era imposible encontrar el trébol en ese bosque. Solo 2 caballeros afrontaron el reto de encontrar el trébol: Nott, el caballero de la capa negra y caballo negro, y Sid, el caballero de la capa blanca y el caballo blanco.


Tras dos días cabalgando, ambos por separado decidieron descansar en cuanto llegaron al bosque encantado.


A la mañana del tercer día, Nott entró al bosque y fue a preguntarle al Gnomo, príncipe de la tierra, conocedor de todas sus raíces y secretos, dónde iba a nacer el trébol de cuatro hojas: Y el gnomo le contestó:

  • Nunca en este bosque ha nacido un trébol de cuatro hojas. Quien te lo dijera, te engañó”.

Nott marchó enfadado.


A Sid se le ocurrió la misma idea, y fue también a buscar al Gnomo. La contestación fue la misma. Sin embargo, Sid quiso conocer por qué:


  • ¿Cómo tendría que ser la tierra, tú que lo sabes todo?

  •  El trébol necesita tierra fresca y bien aireada. No dura y apelmazada como ésta - Respondió el Gnomo.

  • ¿Y dónde puedo encontrar esa tierra?

  • En la tierra de las cowls, las vacas enanas, esa si es tierra buena.


Entonces Sid se dirigió a llenar sus alforjas de esa tierra y buscó un lugar aireado, lo liberó de matojos y la extendió. Era poca tierra, era difícil que allí fuera el lugar elegido, pero estaba contento. Ya sabía más que ayer y mañana sabría todavía más. Antes de dormirse, se imaginó el trébol brotando en su tierra.


Al cuarto día, Nott, el caballero de la negra capa y el caballo negro, fue a beber al lago, y despertó a la Dama del Lago, a la que preguntó:

  • Dama del lago, ¿sabes dónde crecerá el trébol de cuatro hojas, el de la suerte ilimitada?

  • Nunca ha crecido aquí ninguno. Es imposible que nazca en este bosque.


Nott se volvió a ir enfadado y temeroso de no conseguir su suerte. Y es que los que creen que merecen la suerte, piensan que no es necesario hacer nada para tenerla.


Sid también se encontró con la Dama del Lago, que estaba preocupada porque tenía que encargarse continuamente de que el lago no desbordara agua. Su desborde podría ahogar a infinidad de plantas y animales del bosque. Sid le preguntó cuánta agua necesitaba un trébol para crecer. A lo que la reina contestó que necesitaba mucha agua, el agua fresca de un arroyo. Entonces le pidió permiso para, con la ayuda de su espada y su caballo, hacer un surco hasta su sembrado. Así él tendría agua y la Dama podía tener su arroyo en el que desaguar y evitar los desbordamientos.


Sid trabajó muy duro hasta la noche, y lo consiguió. Estaba muy contento, porque sabía que estaba haciendo lo que debía, y mañana sabría todavía más. Una noche más, volvió a visualizar como el trébol brotaba y crecía en su tierra, con una imagen aún más nítida que el día anterior.


Al quinto día, Nott fue al encuentro de la Secuoya, Reina de los árboles. Sus más de mil años de edad, su experiencia, le dirían si Merlín le estaba engañando. Porque los que creen que no deben hacer nada para tener suerte, piensan que otros son los culpables de su desgracia. La Secuoya confirmó lo que Gnomo y Dama le dijeron:

  • Nunca creció trébol en este bosque.

Sid también fue al encuentro de la secuoya, Reina de los árboles:

  • Secuoya, reina de los árboles. ¿cuánto sol necesita un trébol para crecer en este bosque?.

  • Mitad de sol, mitad de sombra. Este bosque es muy oscuro, porque sus habitantes son muy vagos y nunca lo han podado. Por eso es tan lóbrego.

  • ¿Me permites que pode algunas ramas de tus árboles?

  • Poda las ramas muertas, las que ya no sirven. Cualquier árbol te lo agradecerá. Librarse de lo que ya no sirve es siempre de agradecer.


Y podó y podó hasta conseguir la luz adecuada para su sembrado. Y se fue contento a descansar, imaginándose como crecía el trébol de 4 hojas en su tierra.


Al sexto día, Nott visitó a Ston, la madre de las piedras:

  • Es imposible que crezcan tréboles entre las piedras.


Sid pensaba que quizás faltase algo, aparentemente innecesario, pero imprescindible. Necesitaba perspectiva. Tenía tierra fresca, húmeda y la luz adecuada. Parecía tener todo, pero no podía dejarse ir. Entonces subió a lo más alto del bosque para desde ahí, pensar si faltaba algo. Al sentarse sobre Ston, la madre de las piedras, ésta le dijo lo mismo que al caballero Nott:

  • Es imposible que nazcan tréboles entre las piedras.


Entonces Sid corrió y corrió hasta su sembrado, que tenía muchas piedras entre su tierra. Y trabajó muy duro hasta dejarlo limpio de piedras.


Los caballeros se encontraron en el bosque. Nott no podía creer que Sid pensara que el pequeño sembrado que hizo Sid pudiera ser el lugar elegido de todo el bosque para que allí creciera el trébol. Y se fue enfurecido y burlándose de la inocencia de Sid.



Cuando Nott cayó dormido, la bruja Morgana y su búho lo despertaron, la bruja Morgana engañó a Nott diciéndole que Merlín le había mentido. Según Morgana, Merlín se quería quedar el trébol mágico, que iba a crecer en el jardín de palacio. Nott se lo creyó y salió en dirección al castillo para impedir que Merlín se lo quedara.


Morgana también lo intentó con Sid, pero él confiaba en Merlín y tenía fe en su pequeño huerto. Así que se quedó donde estaba. Sid no se desesperó aunque la suerte tardase en llegar.


Nott llegó al palacio a la mañana siguiente dispuesto a matar a Merlín y coger el trébol mágico de la suerte ilimitada del jardín de palacio. Pero al llegar al jardín del palacio, vio que ahora estaba cubierto de losas y en el centro se encontraba Merlín. Entendió entonces que la bruja le había engañado y que Merlín lo sabía.


A la mañana siguiente, el viento, señor del destino y de la Suerte, comenzó a soplar, trayendo una lluvia extraña de semillas de color verde y pegajosas. Eran las mismas que todos los años caían un día sobre el reino. Cayeron semillas y semillas de tréboles mágicos por todo el reino, y no sólo en el bosque encantado, por todas partes. Pero sólo brotaron en el terreno que Sid había sembrado, porque sólo él había preparado la tierra para que germinaran. Sid pudo volver al castillo con los tréboles. La Buena Suerte está para todo el mundo, pero pocos se atreven a ir a por ella.




Te animo a que leas el relato completo de Alex Rovira (La Buena Suerte), ya que este relato es un simple resumen, en el hay mucho aprendizaje:

Muchos son los que quieren tener Buena Suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.

  • Sólo se obtienen cosas nuevas cuando se hacen cosas nuevas, la iniciativa de hacer cosas diferentes es el primer paso para lograr algo diferente.

  • La Buena Suerte no picará a la puerta de tu casa. Sal de tu zona de confort y ves a buscarla.

  • Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

  • Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.

  • Si “dejas para mañana” la preparación de las circunstancias,la Buena Suerte quizá nunca llegue. Crear circunstancias requiere dar un primer paso…¡Házlo hoy! Cuanto más aplaces una tarea, más posibilidades tienes de volver a aplazarla. Coge el hábito de ‘no dejar nada para mañana‘.

  • Las personas que piensan que no tienen suerte siempre buscan otros que les confirmen su desgracia. Ser víctima no gusta, pero exime aparentemente de la responsabilidad de su desgracia.

  • Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias,a veces la Buena Suerte no llega. Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias…pero ¡imprescindibles!.

  • A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

  • El éxito personal o económico, NO se puede obtener fácilmente. El que te diga lo contrario, miente. Sacrificio, esfuerzo y perseverancia son los requisitos de cualquier triunfo.

  • Cuando ya hayas creado todas las circunstancias,ten paciencia,no abandones. Para que la Buena Suerte llegue,confía.

  • Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar:¡siempre está ahí!

Ahora ya lo sabes, la Buena Suerte solo depende de ti. Crea circunstancias y espera la oportunidad!


Comentarios